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«Cuando mis obras fueron confiscadas por la policía supe que algo estaba funcionando»
Nos sentamos con Gottfried Helnwein en el marco de HELNWEIN: mundos invertidos, la nueva exposición en SOLO Independencia.

Retrato de Gottfried Helnwein, 2025. / Cortesía de BASTIAN Gallery, Berlín/París. Fotografía: Barbara Stoneham. Todos los derechos reservados (2025/26).
Con motivo de la exposición Helnwein: mundos invertidos, que podrá verse en SOLO Independencia a partir del 25 de marzo, desde OLOS hemos querido entrar en la cosmovisión de Gottfried Helnwein, una de las figuras más incisivas y radicales del arte europeo contemporáneo. La muestra supone la primera gran retrospectiva institucional dedicada al artista en España. Concebida como una muestra que se expande, por primera vez, por todo el espacio SOLO Independencia, la exposición despliega un recorrido que atraviesa décadas de trabajo y activa un complejo entramado de referencias históricas, culturales y emocionales.
Nacido en Viena en 1948, en el silencio traumático de la posguerra, Helnwein ha construido una obra inconfundible que combina hiperrealismo técnico, iconografía pop y una mirada implacable sobre la violencia que estructura nuestras sociedades. Desde sus vínculos con el accionismo vienés hasta su apropiación crítica de personajes como Mickey o Donald, pasando por su diálogo directo con Goya y Los Desastres de la Guerra, su trabajo interpela al espectador desde una tensión constante entre belleza y horror, infancia e ideología, inocencia y poder.
Ahora, se reflexionará sobre los orígenes de su imaginario, su ruptura consciente con la tradición pedagógica heredada, el papel del cómic y la cultura de masas como lenguajes fundacionales, y la función del arte como espacio de confrontación emocional. Hablamos también de censura, de corrección política y de su relación íntima con Goya, a quien considera un interlocutor espiritual. Una conversación que, como la exposición, no ofrece respuestas cerradas, sino un territorio de fricción donde el espectador —y el lector— debe tomar posición.