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«Artium Museoa se define como un lugar de encuentro: un sitio para conspirar»
Hablamos con Beatriz Herráez, directora de Artium Museoa sobre la vitalidad de la escena artística vasca y el papel del museo como espacio de conocimiento.

Vista general de la exposición 'Bilduma Hau Colección. Movimientos elementales (1950-2000)' . / Foto: Nuria González. Cortesía de Artium Museoa.
La escena artística vasca atraviesa un momento de gran riqueza y complejidad, marcado por el compromiso de sus artistas y una sólida cultura de colaboración intergeneracional. Artium Museoa se consolida como un espacio de investigación, memoria y producción de conocimiento, donde colección, archivos y exposiciones contribuyen a repensar la historia del arte desde el presente y a abrir nuevas perspectivas sobre la creación contemporánea. Nos sentamos a reflexionar sobre todo ello con su directora, Beatriz Herráez.
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Sobre el presente, desde el aquí y ahora: ¿qué caracteriza a la escena artística vasca actual?
Se trata de una escena muy rica, en la que conviven una amplia diversidad de prácticas y posiciones. Lo más destacable de esta complejidad es el elevado grado de compromiso que los y las artistas mantienen con su trabajo y la existencia de un sentimiento de pertenencia igualmente complejo, definido por formas de colaboración estrecha y que se produce entre generaciones.
Desde los programas del museo hemos abordado estas cuestiones vinculadas con transmisión de conocimientos y experiencias entre artistas, con especial atención a iniciativas pedagógicas experimentales impulsadas en proyectos colectivos.
Este ecosistema alberga una sólida comunidad de nuevos artistas que trabaja desde la escultura, el cine y la performance. En estas prácticas persiste una concepción del trabajo colectivo que no necesariamente entra en conflicto con el desarrollo simultáneo de trayectorias individuales. De hecho, esta confluencia entre el compromiso colectivo y las prácticas individuales definen numerosos proyectos.
¿Qué dirías que singulariza o distingue a este museo del resto?
Artium Museoa es el Museo de Arte Contemporáneo del País Vasco, una institución que alberga una colección de más de 3.000 obras con una cronología que se inicia a mediados del siglo pasado. Se concibe como un conjunto estable de obras y documentos que conforman como un campo abierto de investigación desde el que formular nuevas narrativas sobre la historia del arte y sus modos de inscripción en el presente.
Este trabajo ha permitido activar el potencial del Centro de Documentación y de los archivos de la institución, entendidos como herramientas fundamentales para producir nuevas lecturas de los fondos. Estas investigaciones han sido fundamentales en la política de adquisiciones del museo, y nos han permitido incorporar obras y artistas, pero también archivos de gran interés, como los de Esther Ferrer o Néstor Basterretxea.
Un segundo eje ha sido la incorporación de una perspectiva feminista al conjunto del proyecto. Más que una línea específica de programación se trata de una posición que atraviesa las distintas áreas de trabajo y que afecta tanto a las políticas de investigación y adquisición como a la construcción de los relatos históricos desplegados en las salas.
La tercera línea de actuación es la política de exposiciones. Nos interesa pensar las exposiciones como dispositivos de investigación capaces de establecer relaciones entre contextos, prácticas y temporalidades diversas. Desde esta perspectiva, el programa expositivo se construye en diálogo con el ámbito internacional y busca generar espacios de encuentro entre artistas y proyectos que, aun procediendo de realidades distintas, comparten preguntas o intereses comunes.
Pienso en proyectos como el de Julia Spínola, que fue presentado en el Crac Alsace después de su exposición en el museo, o el de Alejandro Cesarco, cuya muestra itineró al espacio de Maumaus Lumiar Cité, en Lisboa, con quien además co-produjimos un libro co-editado con la editorial Caniche...

Vista general de la exposición colectiva 'Mirar por un círculo en un círculo de miradas'. / Foto: erredehierro. Cortesía de Artium Museoa.
En este sentido, ¿qué potencialidades y desafíos encuentras en el entorno específico de Artium Museoa?
En el País Vasco, el museo ha consolidado su papel dentro de un sistema de trabajo coordinado y estable con otras instituciones. Formamos parte de una red internacional que amplía y enriquece el alcance de los programas del museo. Esto es un desafío y una posibilidad al mismo tiempo. Si nos centramos en Euskadi, resulta significativo y singular el modo en que trabajamos a través de proyectos compartidos con instituciones como el Museo de Bellas Artes de Bilbao, la Filmoteca Vasca, Tabakalera o Etxepare.
Reflexionar sobre los desafíos implica también interrogarse sobre la noción de los “públicos”. Es importante señalar que la dimensión y el compromiso de la institución con el entorno y las comunidades más cercanas ha derivado en que seamos sede estable de distintos programas dirigidos o comisariados por distintas asociaciones y colectivos del País Vasco como Irudika, el encuentro profesional anual promovido por la Asociación de Ilustradores Vascos o DanZálava, programa viculado aa las artes vivas, entre otros.
A través de un gran ciclo de exposiciones, Artium Museoa se ha centrado en los últimos años en reflexionar sobre prácticas artísticas y pedagogía. ¿De qué manera se han trazado esta serie de exposiciones?
En un contexto marcado por la fragmentación y la dificultad para sostener marcos temporales complejos, consideramos fundamental que el museo impulse proyectos de investigación y reflexión a largo plazo. Con este objetivo, en 2022 iniciamos el ciclo de exposiciones Un sitio para pensar, dedicado a los cruces entre arte y pedagogías experimentales. A lo largo de tres exposiciones, el proyecto abordó experiencias desarrolladas entre las décadas de 1960 y 2000, desde los espacios que dieron origen a la Facultad de Bellas Artes de Leioa hasta el recorrido de Arteleku entre 1989 y 2002, mostrando cómo una investigación puede desplegarse y generar nuevas líneas de trabajo dentro de la institución.
Este interés por las pedagogías del arte tiene continuidad en programas como el Instituto de Prácticas Artísticas JAI, desarrollado junto a CCIC Tabakalera. Concebido como un programa de estudios articulado a partir de propuestas pedagógicas diseñadas por artistas para artistas, JAI se ha consolidado a lo largo de sus seis ediciones como un espacio singular dentro del contexto artístico contemporáneo. Más allá de sus contenidos, destaca por un modelo de trabajo basado en la revisión constante de sus propias metodologías y procesos de aprendizaje.

Vista general de la exposición colectiva 'Mirar por un círculo en un círculo de miradas'. / Foto: Quintas Fotógrafos. Cortesía de Artium Museoa.
A través de la web, hacéis muy transparente el uso de la colección, mostrando los préstamos y adquisiciones. ¿Qué conlleva este gesto institucional? Y, por otra parte, ¿cuál consideras que sería la función de la colección de Artium Museoa?
La misión fundamental del museo es investigar, conservar y difundir una colección de titularidad pública cuyo origen se remonta a los años setenta, cuando la Diputación Foral de Álava comenzó a trabajar de manera sistemática con el arte contemporáneo. Cuando Artium Museoa abrió sus puertas en 2002, contaba ya con cerca de 1.400 obras, y el proyecto del museo surgió precisamente de la necesidad de custodiar, estudiar y mostrar ese patrimonio.
La conservación y la investigación de la Colección siguen siendo hoy una de las señas de identidad de la institución. En los últimos años hemos reforzado estos procesos mediante herramientas que permiten revisar los relatos establecidos e incorporar nuevas perspectivas, entre ellas una política feminista que ha favorecido la presencia de artistas como María Francisca Dapena y María Paz Jiménez. Un ejemplo reciente es el proyecto presentado en Venecia, resultado de una investigación iniciada en 2020 sobre la participación de artistas, poetas, músicos y sociedad civil vasca en la Bienal de 1976. Seis años después, este trabajo confirma nuestra voluntad de situar la memoria, el archivo y la investigación en el centro de la actividad del museo.
Has trabajado en el pasado con fondos muy grandes, como los de la colección del Museo Reina Sofía. ¿Cómo han sido estos procesos? ¿Qué retos enfrenta relacionarte con una colección de una institución así en nuestros días?
Trabajar con grandes colecciones como la del Museo Reina Sofía o la de Artium Museoa supone un desafío, pero también un privilegio. Son proyectos necesariamente colectivos que requieren investigación, diálogo constante con conservadores, artistas y otros profesionales, así como un trabajo continuado con archivos y fuentes documentales para construir lecturas rigurosas y complejas de los fondos.
Enfrentarse a una colección implica también habilitar nuevas formas de interpretación e incorporar relatos que cuestionen las narrativas establecidas. Se trata de entender cada periodo no como un episodio aislado, sino como un entramado de continuidades, desplazamientos y tensiones. En este sentido, la exposición nunca es un formato neutro: es un espacio de pensamiento crítico donde las obras, las imágenes y los discursos entran en relación y generan nuevas formas de comprender la historia.

Retrato de Beatriz Herráez. / Foto: Etxepare Euskal Institutua & Osvaldo Di Pietrantonio. Cortesía de Artium Museoa.
Tu exposición utópica…
Hace poco compré el libro Tell Them I Said No (2016). Se trata de una colección de ensayos alrededor de una serie de artistas que se han retirado o en su día se retiraron del mundo del arte. Pensando en esos términos de imposibilidad, encontré entre los artistas indexados el nombre de Christopher D ́Arcangelo (1955-1979), a quien dedicamos un proyecto en Montehermoso en 2011, un artista de artistas cuya
influencia fue significativa pesar de su corta trayectoria. En esa publicación, y en esos artistas “del no” en el libro también se dedican capítulos a Cady Noland y David Hammons, por citar solo algunos de los proyectos con artistas que siempre ha asociado con una cierta idea de imposibilidad...
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